1.
En el niño pequeño, los síntomas intestinales y el retraso de
crecimiento, sobre todo si se acompañan de irritabilidad y anorexia,
constituyen un cuadro clínico muy sugestivo de enfermedad celíaca.
2. En los adultos, la presentación clásica en forma de diarrea
crónica con clínica de malabsorción es inusual, siendo más frecuente en la
actualidad la presencia de síntomas poco específicos.
3.
La probabilidad de padecer una enfermedad celíaca aumenta en
determinados grupos de riesgo. Estos incluyen primordialmente a los familiares
de primer grado, determinadas enfermedades autoinmunes (diabetes tipo I,
hipotiroidismo, etc.) y algunas cromosomopatías como el síndrome de Down.
Los
familiares de un celíaco constituyen un grupo de riesgo y es conveniente
que se realicen los exámenes específicos para detectarla (análisis de anticuerpos y biopsia de intestino delgado), aún cuando no
haya síntomas detectables.